La felicidad, por alguna razón maquiavélica, está ligada a una persona; claro, esto no ocurre siempre, pero muchas veces esas personas nos sacan una sonrisa en momentos difíciles. Pero si esa persona se va, se distancia de ti, crea una herida o cicatriz emocional que duele más que una física.
Las personas que quieres se pueden ir, por diversas razones, pero en este caso me quiero referir a dos razones en particular: cuando los lastimas y la muerte.
Elegí esas dos razones porque he vivido ambas y después de reflexionarlas he llegado a la triste, pero verídica, conclusión de que nadie está en la obligación de quedarse a tu lado. Pueden ser amigas desde que estaban en la barriga de sus mamás, pero si en algún momento se distancian, no pueden obligar a la otra a volver.
Todos saben que lastimar a los demás es malo, obviamente evitamos hacerlo; pero hay veces, consciente o inconscientemente, que lo hacemos. Eso me pasó, he lastimado a dos personas, y para colmo lo he hecho de forma consciente. Yo quería a esas personas, pero en su momento me encontré en una situación que debía mentir, y yo sabía que si me descubrían sería peor. Y lo fue, la consecuencia de esos actos fue la pérdida de su confianza y que ellos se alejaran de mí.
La muerte es algo inevitable, es parte del ciclo de la vida y es algo universal; pero la muerte nos separa de personas amadas, sean amigos o familiares. Solo dos muertes me han dejado heridas profundas en mí ser, la de mi mejor amigo y la de mi tía abuela. Como muchos saben por mi post anterior, mi mejor amigo se suicidó, y la verdad yo siento que pude hacer más por él, que lo pude haber salvado. Mi tía abuela padecía cáncer y me dio una lección que marcó mi vida, pero ella jamás vio los frutos de esa enseñanza, ya que murió al día siguiente. Si solo la hubiera escuchado desde antes, tal vez hubiera visto que me convertiría en algo mejor, pero me convertí en algo mejor y también gane una herida.
Las personas con las cuales tenemos una relación, ya sea amigos, familia o novios (as), obviamente nos traen alegrías, pero su partida nos traen cicatrices que tardan mucho en sanar y muchas veces no lo hacen completamente, solo espero que, si tú tienes una, no sea tan dura de curar.
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