sábado, 28 de septiembre de 2013

Al ritmo de la vida

El baile es una forma de expresión, en la cual, usas tu cuerpo para transmitir sentimientos. Siempre me ha encantado el baile, sinceramente, por eso desde que tenía más o menos 3 años he estado practicándolo.

Yo comencé baile siendo una bailarina de ballet, mis padres me cuentan que todos los días practicaba y mejoraba, parece que desde chiquita quería ser la bailarina que se robara el show. En ese tiempo mis padres estaban haciendo un post-grado fuera del país, así que cuando lo terminaron, tuvimos que volver y yo tuve que dejar el ballet.

Cuando volvimos, le rogaba a mis padres que me volvieran a meter en ballet, el problema era que en las academias de baile que estaban cerca de la casa sólo admitían a niñas hasta los 6 años y yo ya tenía 7. No se imaginan la decepción, pero vimos otra opción; el flamenco.

Lo que me encanta del flamenco es la música; había algo en la guitarra y la voz ronca de los cantantes que se metía en mi cuerpo y me hacia zapatear, bailar y mover el abanico a su ritmo. Lo malo de flamenco es que lo tenía los días antes de gimnasia, lo cual hacia que mis pies agonizaran.

Cuando cumplí 9 años, nos tuvimos que mudar de zona, por la inseguridad, y tuve que dejar flamenco, lo bueno es que había una academia de baile cerca, pero lo curioso de esta academia es que sólo daba danza árabe. En esta etapa estaba más o menos en la pubertad, ya saben esos cambios que tenemos todos, y bueno era muy torpe, pero me encantaba, porque me hacía sentir bonita.

No sé cuál fue la razón por la cual dejé danza árabe, pero tuve que dejarlo, no volví a bailar en ninguna academia hasta los 14, cuando mis padres por fin me dejaron usar el transporte público por mi cuenta, me metí en una academia, que aunque quedaba lejos de mi casa, quedaba cerca de una estación de metro.

Ahí aprendí hip hop y un poco de danza lírico, lo sé, los géneros son muy distintos, pero cuando busqué información, no podía elegir cuál practicar. Los dos demandaban mucha práctica y dedicación. Había acrobacias o pasos que no lograba y me costó mucho sacarlas, pero no fue por eso que dejé esa academia. Dejé la academia por dos razones; la primera era la inseguridad, a mis padres siempre les daba un mini infarto cada vez que iba y las personas de mi clase que al ver que no me  salían los pasos o las acrobacias, en vez de ayudar o dar consejo, se burlaban y me fastidiaban.

Pasaron meses hasta que conseguí (ya tenía 15) esta pequeña academia cerca de mi casa y pues me metí en una clase llamada “Fusión Juvenil”, era una clase en donde estabas con personas desde 13 a 20 años y aprendía un poco de todo. Le di el intento y la verdad me encanto el ambiente de clase, las personas que conocí, hasta el profesor que teníamos. Al poco tiempo me metí en clases de tango y salsa en la misma academia.

El tango la verdad es un tipo de baile muy bonito, pero tienes sus trucos, por ejemplo, hubo una clase en la cual nos mostraron un paso de baile que consistía en arrastrar a la pareja para luego echarla para atrás. No saben lo estresante que me fue ese paso, tenía miedo de caer y jamás lo pude hacer bien del todo.

La salsa es algo muy movido y alegre, a mi la verdad me encanta por es una baile que produce felicidad, aunque claro sincronizar tus pasos con la pareja puede costar, pero siempre daba lo mejor de mí para lograrlo.

Por cuestiones escolares tuve que dejar tango, pero Fusión y salsa se han vuelto mis pasiones. Durante las clases, mientras bailo, soy realmente yo, no sé cómo explicarlo, es como si el baile sacara la verdadera yo, o al menos la mejor parte de mí. Además que he conocido a personas que se han vuelto mis amigos, gente extraordinaria y única con la que siempre puedo hablar de todo, personas que no juzgan, sólo aceptan lo que eres.

Creo que la gente debería buscar esa actividad que lo haga feliz y que le permita expresarse, es bueno para la salud además que tienes algo a que aferrarte en los momentos más difíciles de tu vida. No les digo que hagan baile, pueden cantar, escribir, dibujar, actuar o lo que se venga a su mente, espero que la actividad que hagan les llene de euforia, porque a mí el baile sí.