jueves, 2 de julio de 2015

NONO

Me escapé de casa. Estaba harta de toda mi vida; quería cambiar, asombrarme o al menos volver a sentir… Agarré un bolso y metí lo necesario: un libro, un cuaderno, un bolígrafo, un termo, un poco de plata y un suéter. Sin mucha explicación a mis padres, me fui; tampoco me detuvieron, ellos lo presentían y entendían que necesitaba irme.
Era muy temprano y no tenía lugar claro a donde ir, tomé el primer carrito a Chacaíto y me senté al fondo. Estuve distraída hasta que vi el Ávila, me recordó a ti y sonreí.
-Las señoritas bonitas deberían sonreír siempre.- me dijo un señor mayor  a mi lado.
-Gracias.- respondí ofreciéndole una de mis sonrisas tímidas y el rubor de mis mejillas.
Me bajé en Chacaíto, caminé hasta Sabana Grande; admiré aquel boulevard que aún siendo inseguro, pareciera estar detenido en el tiempo. Entonces te vi, entrando a Pan 900 y emocionada te seguí, pero era un espejismo.
Pedí una quesadilla y seguí adelante. Tomé un autobús de los que atraviesan de punta a punta Caracas, y admiré aquella ciudad llena de contraste, tan única. Me bajé en la plaza  “Las Tres Gracias” y volviste a aparecer. Esta vez te volteaste a verme y sonreíste.
Entraste a la Central y te seguí corriendo hasta Tierra de Nadie. Estabas sentado leyendo un libro, subiste la mirada y volviste a sonreír antes de volver a desaparecer. Cansada me acosté en donde te habías sentado, respiré profundo y los recuerdos comenzaron a aparecer.
Recordé la primera vez que vinimos a la UCV, yo apenas tenía 7 años y quería dejar de estudiar. Entonces me trajiste para que viera cómo dabas clases. Quien lo diría, eso me haría volver a estudiar. Sirvió para que algún día llegara a la universidad y tú me dieras clases. Además me mostraste la biblioteca y me quedé sin palabras: el vitral de la entrada y los millones de libros… Fue algo mágico…Sólo si estuvieras aquí…
Me paré y salí corriendo de la universidad, escapando de tu recuerdo…Pero no pude,  ahí estabas otra vez…
“Nunca olvides una cosa: las grandes personas han tenido que aprender y tú, mi querida nieta, estás destinada a ser una gran persona, sólo debes estudiar más…Nunca lo olvides”. Me dijiste antes de voltearte, mezclándote entre la gente.
-Nono…-me quedé paralizada al escuchar tu voz.- ¡Nono! ¡Nono, espera!
Me metí en el metro siguiéndote, pero otra vez te perdí. Ya no soporté más y lloré desconsoladamente… Entonces entendí y me reí, estaba volviendo a sentir. No me sentía vacía.
-¿Chama estás bien?- me preguntó un chico con cara de preocupación, debió pensar que estaba loca.
-Si…Disculpa - y sonreí de manera amable- En realidad quería decirle que acababa de encontrarme…que después de la muerte de mi abuelo me perdí…y que sólo estaba feliz de estar de vuelta, que me gustaron sus ojos y su voz, que tranquilo que no estoy loca…Pero mi timidez y mi próxima parada, lo impidieron.
Me dirigí a la tumba de mi nono con un ramo de flores, girasoles, sus favoritos. Me agaché y sonreí ligeramente, conteniendo las lágrimas.

Aquí descansan los restos mortales de Jesús José Malavé Blanco, amado esposo, dedicado padre, amoroso abuelo y gran amigo

martes, 16 de junio de 2015

CAJA PALPITANTE

Me encuentro en una habitación oscura, me quedan pocas balas y perdí mi cuchillo. Tengo miedo, Pyramid Head me busca y tiene sed de mi sangre. Intento buscar una salida cuando escucho un rugido.
“Mierda, me encontró” me digo, mientras apunto la pistola a la nada; igual el monstruo me mata partiéndome en dos con su espada.
Frustrado, lancé  el control del Play Station lejos de mí; con “Silent Hill: The Room” no hay manera, no puedo superar ese nivel sin que Pyramid Head me mate primero. Me levanto del sofá y me dirijo a mi estudio para comenzar a trabajar. Aún trabajando pienso en una nueva estrategia para liquidar al bicho: “El cuchillo lo pierdo, lo quiera o no, y sólo si supero el nivel me darán más bala. No puedo correr y no me dan luz…” Y así me dejo sumergir por mis pensamientos buscando una salida, mientras golpeo frenéticamente el teclado de mi computadora.
Sólo el sonido del timbre de  mi casa puede hacer que emerja de mis pensamientos. Salgo del estudio, más frustrado aún casi había descubierto la forma de vencer el nivel. Al abrir la puerta, no veo a nadie sólo una caja mediana. “Una caja sola…un personaje solitario...comienzo perfecto para un videojuego de terror”, pienso sonriéndome a mí mismo.
Agarro la caja y la abro, descubriendo con sorpresa que albergaba en su interior algo inesperado e impensable: ¡un corazón humano! , debía ser una broma, lo toqué  y se sentía tan real, tanto que sin previo aviso comenzó a latir tímidamente. Dejé  caer la caja, asustado, no podía ser verdad, un corazón en una caja no podía latir.
-Debo estar soñando, o tal vez, trabajé  mucho últimamente, esto no puede ser real- dije intentando calmarme, mas era real; un corazón humano latía despreocupadamente dentro de una caja.
No entendí por qué volví a agarrar la caja y entré  a mi casa, lo coloqué en la mesa de la sala y me senté en el sofá. Estuve hora y media observándolo, el corazón latió durante todo ese tiempo y yo analizaba todas las posibilidades: podía estar soñando, podía ser una broma, por último pensé que debía ser una maldición que me fue impuesta sin darme cuenta. Luego de darle mil y una vueltas, decidí devolverlo a las oficinas de envío.
Debía salir, mas cuando aquel pensamiento pasó por mi mente todo mi cuerpo se paralizó. “Tranquilo, será rápido… solo lo devolverás y vuelves a casa”, dije para mí mismo intentando calmarme. Vivir en Caracas es peligroso, gracias a esto desarrolle una paranoia, encerrándome en mi propia casa.
“Bótalo, deshazte de él, de esa manera no tendrías que salir” dijo una voz en mi mente. Negué con la cabeza. No, en la oficina sabrían qué hacer con la caja, debo vencer mi paranoia esta vez.
Salí de mi departamento, con la caja y con miedo. Vivo en el sudeste de Caracas, por Prados del Este, entonces debía tomar un carrito para ir a Chacaíto, ahí había una de las oficinas. El carrito estaba repleto y sonaba una “salsa brava”, miraba a todos lados,  creyendo que así no me robarían o matarían; sin entender que parecía un completo loco.
Al llegar a Chacaíto me lleve la sorpresa de que estaban remodelando las oficinas, la otra sucursal de las oficinas de envío se encontraba en el centro, es decir, debía tomar el metro. Por todo el cuerpo me recorrió un escalofrío, pero entonces sentí los latidos de la caja, no debía rendirme aún no.
Sacando la poca valentía que tenía, me adentré en la cueva de aquel gusano subterráneo que dividía la ciudad. Compré mi boleto y agarré dirección Propatria, sintiendo las miradas curiosas de las personas a mi alrededor. El corazón latía con tal fuerza que se escuchaba como un tambor. Y en el vagón fue peor: con cada estación que pasamos latía con más fuerza y rapidez, haciendo un ruido más evidente y sonoro, con ello más ojos curiosos que deseaban saber el producto de aquel sonido. Los nervios me estaban matando internamente.
Pero luego de Bellas Artes el palpitar se detuvo, sin ninguna explicación. Me puse ansioso, en la estación anterior latió como si no hubiera mañana y se paró de repente. Algo en mí decía que debía volver a la estación anterior, a Bellas Artes, pero antes de que yo analizara esa posibilidad mis pies se dirigieron hacia el andén. Cambié de dirección y me bajé en Bellas Artes donde el corazón volvió a latir.
“Está bien, guíame”, pensé mientras intentaba entender la  razón del latir de la caja. Por ensayo y error, entendí que el corazón deseaba llevarme al Parque los Caobos. Mi mente estaba repleta de preguntas sin respuesta, mas deseaba saber por qué iba a donde el corazón latía más.
El corazón comenzó a debilitarse hasta que se detuvo completamente, levanté la vista de la caja y entonces la vi: Aquella chica de mi juventud, mi primer y único amor, sentada en un banco leyendo un libro.

Me acerqué a ella y me sonrió…

martes, 29 de julio de 2014

Personas, recuerdos y la soledad que traen consigo

Se que últimamente no he escrito, también debo decir que últimamente me he sentido sola; al menos ahora no lo demuestro tanto como antes, pero hoy comencé a buscar la razón de mi soledad y, triste, mi mente me respondió rápido, como si hubiera estado suprimiendo sus razones.

La respuesta fue directa; estaba sola por mis errores, los cuales causaron que perdiera a mucha gente querida y, con ellas, a parte de mi misma. Si, comenzamos otra vez con las personas, no sé porque las personas siempre son la respuesta a mis cuestionamientos.

Después de responder el porqué de mi soledad, que siempre va estar vinculada a mi tristeza, comencé a buscar la solución; me cansé de sentir pena, soledad y tristeza por mí misma, debo cambiar, dejar el pasado. ¿Sera fácil? No, no lo será, dejar el pasado nunca es fácil, ya que gracias a este somos lo que somos, recordar es parte de nuestra naturaleza. Debo buscar una manera de recordar sin sentimientos negativos de por medio.

Teniendo esto en cuenta, comencé a guardar mis recuerdos y materiales psicológicos, poco a poco. ¿Por qué de esta manera? Fácil, estoy clara que si lo hago de un solo golpe, de una manera violenta, no me serviría para nada. ¿Por qué? Porque ahora comprendo lo que antes no comprendía, los recuerdos los necesito y son parte de mí, siendo buenos o malos, siempre estarán ahí.

Ahora, escribiendo esto; me siento liberada, estoy pensado en escribir algunos recuerdos, buenos y malos, aunque sigo dudando en cuanto a eso. Esperemos que de aquí en adelante me cure de mi soledad y finalmente pueda abrirme al mundo a mí alrededor sin miedo, o tal vez me quede aun mucho que aprender y sentir.“El destino me guía, soy su sirviente, mas no su esclavo”- Anónimo

martes, 4 de marzo de 2014

Cicatrices

La felicidad, por alguna razón maquiavélica, está ligada a una persona; claro, esto no ocurre siempre, pero muchas veces esas personas nos sacan una sonrisa en momentos difíciles. Pero si esa persona se va, se distancia de ti, crea una herida o cicatriz emocional que duele más que una física.

Las personas que quieres se pueden ir, por diversas razones, pero en este caso me quiero referir a dos razones en particular: cuando los lastimas y la muerte.

Elegí esas dos razones porque he vivido ambas y después de reflexionarlas he llegado a la triste, pero verídica, conclusión de que nadie está en la obligación de quedarse a tu lado. Pueden ser amigas desde que estaban en la barriga de sus mamás, pero si en algún momento se distancian, no pueden obligar a la otra a volver.

Todos saben que lastimar a los demás es malo, obviamente evitamos hacerlo; pero hay veces, consciente o inconscientemente, que lo hacemos. Eso me pasó, he lastimado a dos personas, y para colmo lo he hecho de forma consciente. Yo quería a esas personas, pero en su momento me encontré en una situación que debía mentir, y yo sabía que si me descubrían sería peor. Y lo fue, la consecuencia de esos actos fue la pérdida de su confianza y que ellos se alejaran de mí.

La muerte es algo inevitable, es parte del ciclo de la vida y es algo universal; pero la muerte nos separa de personas amadas, sean amigos o familiares. Solo dos muertes me han dejado heridas profundas en mí ser, la de mi mejor amigo y la de mi tía abuela. Como muchos saben por mi post anterior, mi mejor amigo se suicidó, y la verdad yo siento que pude hacer más por él, que lo pude haber salvado. Mi tía abuela padecía cáncer y me dio una lección que marcó mi vida, pero ella jamás vio los frutos de esa enseñanza, ya que murió al día siguiente. Si solo la hubiera escuchado desde antes, tal vez hubiera visto que me convertiría en algo mejor, pero me convertí en algo mejor y también gane una herida.

Las personas con las cuales tenemos una relación, ya sea amigos, familia o novios (as), obviamente nos traen alegrías, pero su partida nos traen cicatrices que tardan mucho en sanar y muchas veces no lo hacen completamente, solo espero que, si tú tienes una, no sea tan dura de curar.

viernes, 10 de enero de 2014

Venezuela, abre los ojos

La violencia de Venezuela es algo triste la verdad: secuestros, asesinatos, robos, violaciones, entre otros atentados a la vida humana ajena ocurren diariamente en mi país. Desde que tengo uso de razón, mi madre siempre ha tenido miedo de la inseguridad y no es la única, toda la población tiene ese mismo miedo.

Obviamente, siempre existieron estos crímenes, pero se han ido intensificando hasta el punto de que se vuelva normal leer en los periódicos sobre estos, ya nos acostumbramos a no estar en ciertas zonas a ciertas horas, a cargar solo con lo necesario, pero me parece triste esto, no me quiero acostumbrar a vivir con miedo. 

Algo que me pareció particularmente triste: fue necesaria la muerte de una artista para que  la gente abriera los ojos, pero hasta ahora han muerto 220.000 venezolanos a manos de la delincuencia, y esa cifra sigue subiendo cada día. 

Sé que mas de uno se ha imaginado una Venezuela mejor, vivir sin la incertidumbre de saber si volverás a casa, poder pasear por donde quieras caminando sin miedo, llevar algo sin temor a que te lo roben. Aquella Venezuela que hace ilusión a los venezolanos que viven en ella, algo mejor de lo que hay hoy en día.

Pudimos abrir los ojos tarde, pero al menos los hemos abierto, espero un cambio; algo positivo, algo por que luchar. Ya no más balas, ya no más muertes, ya no más lagrimas. 

Antes de terminar; quiero retomar a la artista que murió, era una actriz llamada Mónica Spear, una mujer que salió de este país buscando algo mejor, como mucho han hecho y harán. Quería dar mi sentido pésame a la familia, es difícil perder a un ser querido, más en estas circunstancias.

Solo espero un cambio, y aunque poco puedo hacer, lucharé para que se cambio ocurra.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Querido Niño Jesús...

Volvemos a esta época del año, época en el cual todos andamos alegres y festivos, y a veces un poco melancólicos. Obviamente estoy hablando de diciembre, también se que estamos a mitad del mes, pero la  musa de inspiración llega en los momentos más inesperados.

A mí siempre me ha gustado diciembre, decorar la cabeza con luces y colores, cocinar los platos navideños y hacer la carta al Niño Jesús o Santa Claus para eso regalos que tanto deseamos. También me gusta esta festividad porque me gusta regalar, además de compartir con la familia. Pero no sé porque este año, en esta época tan alegre,  este tan triste.

Este año no fue tan malo, pero aun así perdí a personas que quería,  dos de esas personas fue por mi culpa, el resto fue por la temible muerte, y ellos dejaron un vacio que en estas fiesta se siente más, por ejemplo, este es el primer año que mi abuelo no abrirá un whisky, esperando el cañonazo. Tampoco voy a recibir un mensaje a la 1 am de mandaba mi mejor amigo proponiendo salir a tirar cohetes a en navidad.

Lo bueno de navidad y año nuevo es que eres feliz, cada persona que amas están reunidas baja un techo, compartiendo sin importar en la situación en la cual se encuentran. Lo malo es cuando te das cuenta que hay vacios y vuelves a los recuerdos.

Para finalizar este post, dejando al lado las cuestiones melancólicas, espero hayan podido lograr sus metas propuesta, y si no lo hicieron, lograrlas el próximo. Espero que sus familias se reúnan bajo un mismo techo para abrir los regalos o esperar el cañonazo. Espero que se den cuenta que lo importarte de estas fiesta no son los regalos ni las fiestas, sino los momentos con las personas que te quieren.

FELIZ NAVIDAD Y UN PROSPERO AÑO 2014.  

miércoles, 23 de octubre de 2013

Feliz cumpleaños a mi ángel

Hoy era el cumpleaños de mi mejor amigo, un chico que siempre estuvo ahí para mí, me entendió y sufrió conmigo cada momento oscuro, pero que hoy se encuentra frío y bajo tierra.

Mi mejor amigo y yo nos conocimos en mi primer intento de suicidio, mejor dicho en el hospital en cual me internaron. Jamás me ha gustado quedarme acostada cuando estoy enferma y cada cierto tiempo daba vueltas en el pasillo del piso, hasta que en una de esas vueltas se me acerco y comenzó a hablarme de la nada. Recuerdo que al principio me pareció extraño eso, pero poco a poco le tomé confianza.

En esa época se usaba mucho MSN; intercambiamos los correos y seguimos hablando. Hablamos de todo. Cuando recuerdo las conversaciones me pregunto de donde sacábamos tantos temas de conversación. Creo que la conversación que más me sorprendió fue cuando me dijo como terminó en el hospital; su hermano mayor vendía droga y el le robo parte de lo que vendía, comenzó a consumir y le gustaban la sensaciones. El problema es que un día se tomó más de la dosis normal, perdió la consciencia y cuando se despertó estaba en el hospital.

También me dijo que era gay, pero no me perturbo tanto como lo otro, entonces le conté mi historia. “Hagamos una promesa, así ninguno volverá sufrir, si tú no te cortas más, yo dejaré de meterme drogas” fue lo que me dijo, luego de que le contase mi historia, y así comenzó nuestra rara amistad. Sí, digo que era rara nuestra amistad, me encantaba así, jamás hubiera cambiado nada.

Éramos muy random. Pasaron los años y siempre estuvimos ahí para el otro, recuerdo que un mes antes de su muerte le pregunté por qué me hizo prometer que no me cortaría, su respuesta fue que había algo especial en mí. Sigo buscando qué es.

Cuánto me gustaría que esta historia tuviera un final feliz, mas no la tiene. La promesa que hizo se rompió y volvió a caer en la drogas para olvidar los problemas que tenía en el colegio, problemas que a nadie contó y que sólo quedaron impresos en un carta dirigida a mí.

Se suicidó, no soportó la presión y no quería ayuda. No me gusta recordar lo último, me gusta recordarlo antes de eso; como siempre se emocionaba si hacía torta, como su risa tan sincera, esa inocencia de niño que poseía.

Creo que ya las palabras se quedan cortas, no queda más nada que decir, excepto: Feliz cumpleaños, Daniel, espero que me perdones porque yo también rompí la promesa después de tu muerte, te quiero mucho y te extraño cada día. Por favor, cuídame ahora que eres un ángel.