viernes, 19 de julio de 2013

Acomplejadas

Las mujeres de hoy en día, por cuestión de moda o de sociedad, se acomplejan de su propio aspecto físico; se meten a hacer ejercicio, dietas y gastan mucho dinero en cremas y maquillaje. Hay algunas que se operan o se hacen una liposucción. Obvio que todas queremos vernos bonitas, pero muchas veces esos modelos de belleza no pueden adaptarse a todos los tipos de mujer.

Yo aprendí eso por las malas, como he aprendido casi todo hasta ahora. Durante una época de mi vida, quise parecerme a las modelos de las pasarelas. Para ese entonces, era un poco gorda, y comencé a hacer dieta y ejercicio, pero cada vez que me veía en el espejo, me veía igual aunque la báscula me decía lo contrario.

Empecé a comer menos y hacer más ejercicio, sin embargo aun me veía igual, así que hice un intento desesperado: Me metí los dedos en la garganta para vomitar todo lo que comía, lo cual, no es bueno para la salud. Con vomitar y hacer ejercicio de forma un tanto extrema, llegué al punto de desmayarme.

Creo que soy inmortal, porque tengo dos intentos de suicidios, antecedentes de bulímica, y sigo viva. El médico que me vio en el hospital me explicó que yo jamás podría verme como las modelos por mi contextura ósea.

Luego de que me dijeron eso me sentí muy triste, mi única meta era verme como una modelo, pero poco a poco, y un poco de ayuda de una psicóloga, entendí que soy bonita aun siendo un poco rellenita.

La moraleja: Está bien que te quieras ver bonita y saludable, pero no llegues a ese punto de querer cambiar todo lo físico de ti porque muchas desean lo que tú tienes, mientras tú deseas el prototipo de la sociedad. Maquíllate, haz ejercicio, ponte a dieta, pero no busques moldearte a algo que no eres.

Todas las mujeres son bellas, siendo como son, con o sin maquillaje, flacas o con unos gramos de más. Además, lo exterior no es lo importante, sino esa personalidad que combina con tu alma.

La belleza física es algo efímero, mientras que la personalidad dura para siempre.

domingo, 7 de julio de 2013

Write my life: hard times

Últimamente, por una extraña razón, he estado viendo videos de “Draw my life” y la mayoría me parecieron inspiradores, cómo pasaron momentos delicados para convertirse en las personas que son hoy en día. Me quedé pensando y al final me inspiré para hacer esta entrada. Eso sí, no voy a comenzar en el día de mi nacimiento, ni como fue mi infancia, voy a contar directamente mis momentos difíciles.

En vida ha habido dos momentos difíciles en mi vida y en los dos he intentado de suicidarme, tal vez lo que escriba a continuación sorprenda a personas que me conozcan, pero todo lo ocurrido es verídico.

Cuando estaba en primaria, era rara y solitaria. No tenía amigos en el colegio y muchas veces era la burla de varias de mis compañeras. Recuerdo que casi todos los días volvía triste del colegio o lloraba. Un día no soporte más, había escuchado sobre cortarse y que luego te sentías mejor, así que lo intente, me cortaba en el muslo para no preocupar tanto.

El último día de clase, no estoy segura de qué grado, la profesora le pidió a todo el salón escribir a alguien. Aunque no creía que me dieran uno, no perdí la esperanza, pero no recibí nada. Lo único que recibí fue un papel anónimo: “Eres muy rara, no perteneces aquí”. Llegue a mi casa llorando, agarre la hojilla, me hice varias cortaduras y perdí el conocimiento. Cuando desperté estaba en el hospital. Al poco tiempo me dieron de alta, me recetaron pastillas anti-depresivas y seguí con mi vida.

Pasaron los años, llegué a bachillerato, hice y perdí amigas. Con las redes sociales comencé a hacer amigos virtuales, era ingenua y no vi el peligro que podría haber, hasta que uno de eso “amigos”, me amenazó con algo que yo no podía hacer. Simultáneamente, me hacían bullying en el colegio. No lo soporté y con las patillas anti-depresivas intenté quitarme la vida.

Como se habrán dando cuenta, sobreviví a mi segundo intento, me quitaron las pastillas y me cerré las cuentas de todas las redes sociales que poseía en el momento.

Siendo sincera no me arrepiento de nada. Primero, porque de los errores se aprende; aprendí que solo te pueden lastimar si tú lo permites. Hoy en día no le permito a nadie lastimarme. También aprendí que tú misma eres tu peor enemigo, al pensar en lo ocurrido me doy cuenta que ni yo me quería, me odiaba, convirtiéndome en mi propio enemigo.

La segunda causa, por la cual no me arrepiento, es que gracias a todo lo ocurrido, mis padres pensaron que la mejor formar de no darle tanta importancia a lo que ocurría en el colegio era metiéndome en actividades extracurriculares, lo cual es mi pasión, el baile. Gracias al baile, soy un poco más la chica que era antes del primer intento. Además he conocido a personas que me honra hoy en día llamarlos amigos.

Para concluir, todos tenemos momentos difíciles, cada persona tiene algo que le afecta de una u otra manera, pero siempre con el tiempo, los amigos, la familia y con actividades que te mantengan con la cabeza en otra parte, se supera. De esos momentos aprendemos, y gracias a ellos, maduramos. Algunos se arrepentirán de aquellos momentos, otros como yo, no lo harán.

jueves, 4 de julio de 2013

Sociedad: ellos determinan, nosotros aceptamos.

Hoy en día nos regimos bajo el consentimiento de un grupo de gente que llamamos “sociedad”. Ellos determinan lo que es normal o no, y nosotros, como ovejas, los seguimos, sin cuestionar si de verdad esos parámetros de normalidad están bien.

Buenos, es verdad, a veces esos parámetros sirven para protegernos y todo ese discurso, pero yo opino que no debería ser mal visto si no haces o eres alguien “normal”. Además, en muchos países la sociedad te denigra por tu color de piel, por tu creencia religiosa o por tradiciones propias.

Yo no sigo esas reglas que establece la sociedad, no veo el punto, no es que sea hipster ni nada de eso, pero la normalidad o ser normal no existe, y si existiera estaría sobrevalorado. Nadie me va decir que si no hago lo que es normal estoy cometiendo un error.

No digo que la sociedad no sirva, sino que debe ser más tolerante y adaptarse más rápido. Cada día el mundo cambia, surgen nuevos movimientos y demasiados que son mal vistos en general. Déjense de tonterías, o abren un poco más la mente o toleran y respetan a los demás.

Puedes estar de acuerdo con lo que diga la sociedad, con esas reglas de cómo ser normal, pero ten en cuenta que los que no son como tú o los que no siguen esas reglas merecen un respeto, es decir, no juzgues, no insultes, no maltrates, no hagas toda la mierda que han hecho hasta ahora, porque empeoras las cosas.

A veces creo que la mejor solución para que se terminen todas las  tonterías, sería un colapso de la sociedad y crear una nueva, más tolerante, porque de verdad hay veces que no soporto las estupideces.

Pero no piensen mal de mí, hay cosas que sí veo lógicas; como no aceptar el asesinato, la violación y el robo, pero lo de dejar a un lado, no tomar en cuenta opiniones de los demás, no eso sí que no lo veo razonable.

Aunque no se puede decir que la sociedad está mal, necesita un cambio ¿Estarías dispuesto a dar el primer paso? ¿O dar el ejemplo?